Encuestas

DATOS DE LA ENCUESTA ACERCA DE LA VISIBILIDAD DEL TRADUCTOR LITERARIO EN LA FERIA DEL LIBRO DE GRANADA DE 2011

 1. INTRODUCCIÓN

En el marco de la XXX edición de la Feria del Libro de Granada, celebrada del 6 al 15 de mayo de 2011, el grupo de traductores de Granada Tibónidas volvió a organizar varios actos con la finalidad de dar visibilidad a la figura y labor de los traductores. Como en citas anteriores realizamos una encuesta a pie de calle con los siguientes cuatro objetivos:

1) Invitar a los encuestados a reflexionar unos minutos acerca de la importancia de la figura del traductor literario.

2) Animar al público encuestado a asistir a las mesas redondas: «La literatura nórdica en traducción: la novela histórica, más allá de la novela negra» y «Traducción y calidad: ¿juzgar al experto?» organizadas por el grupo Tibónidas.

3) Reunir información relevante acerca del valor que atribuyen los lectores al traductor literario y sobre cuánto reparan en la intermediación de este otro autor cuando leen un libro escrito originalmente en un idioma distinto al suyo.

4) Comprobar si se percibía algún cambio respecto a los resultados de las pasadas ediciones.

 La encuesta era prácticamente la misma que la realizada en 2010, a excepción de la pregunta 7 que se formuló de manera distinta al comprobar que no quedaba clara. La única información personal solicitada fue la edad que encuadramos en uno de estos tres tramos: menos de 30 años, entre 30 y 50 años, y 50 o más años. Este dato y el sexo de los participantes son las variables utilizadas para interpretar los datos.

2. PREGUNTAS DE LA ENCUESTA
1. ¿Cuál es el último libro que ha leído?
2. ¿Cuál es su libro favorito?
3. ¿Suele leer libros traducidos de otros idiomas?
4. ¿Alguna vez se ha parado a mirar quién ha traducido el libro que lee?
5. ¿Podría nombrar a un traductor?
6. Valore la importancia de la traducción para el éxito de un libro
7. Al igual que las editoriales deberían cuidar la calidad de impresión, de papel o de diseño de portada, ¿considera que deberían esforzarse por seleccionar cuidadosamente a sus traductores?
8. ¿Compraría un libro basándose en el nombre de la persona que firma la traducción?

3. DATOS  RECABADOS

4. INTERPRETACIÓN Y CONCLUSIONES

4.1 PORMENORES DEL OBJETIVO 1: INVITAR A LA REFLEXIÓN SOBRE LA IMPORTANCIA DEL TRADUCTOR LITERARIO

A pesar de que en esta ocasión utilizamos tarjetas identificativas del grupo Tibónidas y acreditaciones de la Feria del Libro, volvimos a apreciar cierta desconfianza inicial que se disipaba conforme íbamos planteando las preguntas. Aproximadamente un tercio de los encuestados era consciente de la importancia de nuestra labor y, de hecho, no sólo conocían el nombre de traductores literarios sino que lo comprobaban habitualmente. La gran mayoría, si bien reconocía la importancia de la calidad de las traducciones, admitía no comprobar el nombre del traductor de las obras que leían. Ahora bien, muchos nos aseguraron que a partir de entonces se fijarían más. Consideramos, por tanto, que nuestro primer objetivo se cumplió nuevamente con éxito.

 4.2 PORMENORES DEL OBJETIVO 2: PROMOCIÓN DE LOS ACTOS SOBRE LA TRADUCCIÓN ORGANIZADOS POR EL GRUPO TIBÓNIDAS

Las encuestas nos sirvieron para promocionar, por partida doble, los actos que habíamos organizado: «La literatura nórdica en traducción: la novela histórica, más allá de la novela negra», «Traducción y calidad: ¿juzgar al experto?» y la firma de ejemplares por parte de Mariano González Campo, traductor de islandés, y Carmen Montes Cano, traductora de sueco y noruego. En primer lugar, antes de realizar las encuestas describíamos en detalle los actos en cuestión, información que encontraban resumida en octavillas que entregábamos igualmente. En segundo lugar, todos aquellos que respondían al cuestionario recibían un resguardo que podían canjear por un libro de regalo si asistían al acto que figuraba en el mismo. Al igual que el año pasado, el resguardo estaba numerado pero no era nominal, se podía ceder a cualquier persona interesada en asistir.

Las editoriales con las que solemos trabajar nos enviaron algunos ejemplares de su fondo de libros traducidos a cambio de incluir su logotipo, como entidad colaboradora, en nuestro cartel, que, una vez más, reflejaba nuestro lema: «Aquí dentro hay un traductor». La asociación ACE Traductores y la Fundación de Consuelo Berges también donaron un gran número de ejemplares de obras traducidas.

En total realizamos 100 encuestas y recogimos 12 resguardos. La anécdota más simpática con relación a los resguardos fue que mientras preparábamos una de las charlas en una cafetería se nos acercó una pareja que, tras mostrarnos su resguardo, nos aseguró que irían a vernos esa misma tarde y que estaban encantados de este tipo de iniciativas en Granada.

 4.3 PORMENORES DEL OBJETIVO 3: RECABACIÓN DE DATOS SOBRE LA VALORACIÓN DE LA FIGURA DEL TRADUCTOR LITERARIO

De las 100 personas encuestadas, 57 eran de sexo masculino y 43 de sexo femenino. Del grupo de edad 1 (menores de 30 años) participaron 41 personas, 44 del grupo de edad 2 (entre 30 y 50 años) y 15 del grupo de edad 3 (mayores de 50 años). Curiosamente, muy similar a los encuestados en 2011.

De las 100 personas encuestadas:

60 acababan de leer un libro escrito en un idioma distinto al castellano.

59 tenían como libro favorito uno de un autor que no escribe en castellano (es decir, se trataba de un libro traducido).

95 solían leer libros traducidos.

61 habían comprobado alguna vez quién era el traductor de la obra que estaban leyendo.

37 conocían y nos indicaron el nombre de algún traductor.

El 100 por cien opinó que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

60 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra si alguien le recomendase su traducción o ya conocieran al traductor.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 70 opinaron que mucha, 29 que bastante, 1 que poca y ninguno de los encuestados opinó que no tuviera ninguna.

 De los 57 hombres encuestados:

55  solían leer libros traducidos.

35  habían mirado alguna vez el nombre del traductor

21 indicaron el nombre de algún traductor.

57 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

39 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 39 opinaron que mucha, 18 que bastante y ninguno de los encuestados de sexo masculino opinó que tuviera poca o ninguna.

 De las 43 mujeres encuestadas:

40  solían leer libros traducidos.

26  habían mirado alguna vez el nombre del traductor.

16 indicaron el nombre de algún traductor.

43 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

21 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 31 opinaron que mucha, 11 que bastante y 1 que poca; ninguna de las encuestadas opinó que no tuviera importancia.

 De las 41 personas del grupo de edad 1 (menores de 30 años):

38  solían leer libros traducidos.

20  habían mirado alguna vez el nombre del traductor.

11 indicaron el nombre de algún traductor.

41 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

24 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 25 opinaron que mucha, 15 que bastante y 1 que poca; ninguna de las personas encuestadas opinó que no tuviera importancia.

 De las 44 personas del grupo de edad 2 (de entre 30 y 50 años):

42 solían leer libros traducidos.

30  habían mirado alguna vez el nombre del traductor.

18 indicaron el nombre de algún traductor.

44 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

25 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 33 opinaron que mucha y las 11 restantes que bastante; ninguna de las personas encuestadas opinó que tuviera poca o ninguna importancia.

 De las 15 personas del grupo de edad 3 (más de 50 años):

15 solían leer libros traducidos.

11 habían mirado alguna vez el nombre del traductor.

8 indicaron el nombre de algún traductor.

15 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

11 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 12 opinaron que mucha y las 3 restantes que bastante; ninguna de las personas encuestadas opinó que tuviera poca o ninguna importancia.

 4.4 PORMENORES DEL OBJETIVO 4: COMPARACIÓN DE DATOS CON LOS DE LAS ENCUESTAS DE 2009 y 2010

Como hemos indicado anteriormente, la distribución de los encuestados en tramos de edad y sexo (datos que nos han servido como variables) es prácticamente idéntica a la del año 2011. Por ello, nos alegra enormemente que las cifras que más hayan cambiado sean, precisamente, las de cuestiones relativas a nuestra visibilidad. Hemos percibido un gran incremento en el número de personas que  buscan el nombre de la persona que ha traducido la obra que están leyendo (61 frente a los 54 del año pasado), así como en el número de encuestados que podían indicar el nombre de algún traductor (37 frente a los 29 de la pasada edición). Además, también hay un mayor número de personas que afirma que tendría en cuenta quién es el traductor de una obra para decidirse a comprarla o decantarse por una edición u otra (60 frente a los 45 de la encuesta de 2011). También cabría resaltar que una de las traductoras que más nombraron los encuestados fue la granadina María del Pilar del Río Sánchez, traductora de José Saramago.

Seguimos comprobando que el último libro leído y el libro preferido de la mayoría de los encuestados sigue siendo una obra traducida, aunque el número ha bajado considerablemente sobre todo en relación con la encuesta de 2009. De las 100 personas encuestadas, 60 acababan de leer un libro traducido en esta ocasión frente a las 54 del año pasado y las 91 de 2009. Por otro lado, 59 dijeron que su libro favorito era de un autor que no escribe en castellano frente a las 71 de 2010 y 50 de 2009.

El número de encuestados que suele leer libros traducidos es relativamente parecido: 95 frente a los 93 de 2010 y los 97 de 2009. Nos gustaría apuntar que en una ocasión un encuestado afirmó no leer libros traducidos tras haber indicado que acababa de leer una obra escrita originalmente en japonés. El encuestado sólo nos dijo el título, hemos sido nosotros quienes hemos buscado el nombre del autor y confirmado que la obra original estaba escrita en japonés. En 2010 nos pasó algo parecido cuando uno de los encuestados nos indicaba que su libro favorito era Los pilares de la Tierra para después comentar que no leía nunca traducciones porque no sabía ningún idioma extranjero. Esto nos hace pensar que los 5 encuestados que contestaron «no» a esta pregunta, simplemente no eran conscientes de haber leído traducciones. De estas 5 personas, 3 eran menores de 30 años y los otros 2 pertenecen al grupo de edad de entre 30 y 50 años.

Este año, como en 2010 y 2009, el cien por cien de los encuestados consideró que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro en esta ocasión: 70 de los encuestados opinó que mucha (frente a los 63 de 2010), 29 que bastante (frente a los 36 del año pasado), 1 que poca y ninguno de los encuestados opinó que no tuviera ninguna (igual que en la edición anterior).

 5. VALORACIÓN GLOBAL DE LA REALIZACIÓN DE LA ENCUESTA

La realización de la encuesta nos permitió hacer hincapié, una vez más, en la importancia de la figura del traductor literario y cubrió los cuatro objetivos planteados inicialmente. Nos alegra especialmente comprobar que parece ser que el público de la Feria consulta cada vez más quién traduce las obras que lee y esperamos que, en cierta medida, hayamos  contribuido aunque sea un poquito a que así sea. De nuevo concluimos que si bien los lectores no son, en muchos casos, conscientes de que leen traducciones, en cuanto se les invita a reflexionar sobre el tema, coinciden en su gran relevancia.

DATOS DE LA ENCUESTA DE 2010 SOBRE LA VISIBILIDAD DE LA FIGURA DEL TRADUCTOR


1. INTRODUCCIÓN
Con la finalidad de dar visibilidad a la figura del traductor literario, el grupo Tibónidas organizó, por segundo año consecutivo, una serie de iniciativas en el marco de la XXIX edición de la Feria del Libro de Granada, celebrada del 16 al 25 de abril de 2010. El programa y crónica de los actos pueden encontrarse en https://tibonidas.wordpress.com/2010/04/.

Como en la cita anterior, una de las actividades realizadas fue una encuesta a pie de calle, de carácter orientativo, puesto que el muestreo se realizó al azar. Intentamos preguntar a personas de distinto sexo y edad que parecieran interesados en la Feria del Libro, ya que al estar emplazada en un sitio de paso eran muchos los que se acercaban solo por curiosidad. En esta ocasión, los objetivos propuestos eran los siguientes:

1) Invitar a los encuestados a reflexionar unos minutos sobre la importancia de la figura del traductor literario.
2) Animar al público encuestado para que asistiera a la mesa redonda «El libro electrónico y la traducción» y al coloquio «Traducción de obras de divulgación científica» organizados por el grupo Tibónidas.
3) Reunir información relevante sobre qué valor atribuyen los lectores al traductor literario y sobre cuánto reparan en la intermediación de este otro autor cuando leen un libro escrito originalmente en un idioma distinto del suyo.
4) Comprobar si se percibía algún cambio respecto a los resultados de la pasada edición.

La encuesta, consistente en 8 preguntas, es básicamente la misma del año anterior, a excepción de dos de las cuestiones: la 6 y la 7, que se reformularon tras el análisis de los resultados obtenidos. En la pregunta 6, en lugar de valorar numéricamente (del 1 al 10) la importancia de la traducción para el éxito de un libro, se optó por ofrecer solo cuatro variables: ninguna, poca, bastante y mucha. En la pregunta 7, en vez de solicitar la opinión de los lectores sobre si una buena traducción podría suponer un sello de calidad, se les preguntó si creían que las editoriales debían esforzarse por ofrecer buenas traducciones, del mismo modo que se preocupan por la buena calidad del papel, de la impresión o del diseño.

Como el año pasado, la única información personal que pedíamos era que situaran su edad dentro de uno de estos tres tramos: menos de 30 años, entre 30 y 50 años, y 50 o más años. Este dato y el sexo de los encuestados son las variables utilizadas para analizar los resultados.

2. PREGUNTAS DE LA ENCUESTA
1. ¿Cuál es el último libro que ha leído?
2. ¿Cuál es su libro favorito?
3. ¿Suele leer libros traducidos de otros idiomas?
4. ¿Alguna vez se ha parado a mirar quién ha traducido el libro que lee?
5. ¿Podría nombrar a un traductor?
6. Valore la importancia de la traducción para el éxito de un libro
7. ¿Cree que las editoriales deben esforzarse por ofrecer buenas traducciones tanto como por brindar al público una buena calidad de papel, de impresión o de diseño de portada?
8. ¿Compraría un libro basándose en el nombre de la persona que firma la traducción?

3. TRANSCRIPCIÓN DE DATOS Y PARÁMETROS

Pdf: recopilación de las respuestas

4. RESUMEN DE DATOS

5. INTERPRETACIÓN Y CONCLUSIONES

5.1 PORMENORES DEL OBJETIVO 1: INVITAR A LA REFLEXIÓN SOBRE LA IMPORTANCIA DEL TRADUCTOR LITERARIO

A diferencia del año anterior, utilizamos tarjetas identificativas para que el público nos reconociera como miembros del grupo Tibónidas y como participantes acreditados de la Feria del Libro. Aun así volvimos a apreciar cierta reticencia, en un principio, a responder al cuestionario. Tras comprobar que no pretendíamos venderles nada, aceptaban participar, aunque con alguna reserva, probablemente por desconocimiento del mundo de la traducción en general y de la traducción literaria en particular.

Sin embargo, una vez respondida la encuesta y tras una exposición rápida de las actividades organizadas por el grupo, muchos de los participantes se animaron, nuevamente, a charlar con nosotros sobre la traducción literaria, la figura del traductor y la repercusión en la calidad de los libros. De hecho, fueron muchos los que nos aseguraron que a partir de entonces se fijarían más en quiénes traducen los libros que leen. Además, varias personas nos reconocieron de la edición anterior y nos aseguraron que desde entonces solían prestar más atención a la figura del traductor. Por ello, consideramos que nuestro primer objetivo se cumplió con éxito.

5.2 PORMENORES DEL OBJETIVO 2: PROMOCIÓN DE LOS ACTOS SOBRE LA TRADUCCIÓN ORGANIZADOS POR EL GRUPO TIBÓNIDAS

En la edición anterior, utilizamos la encuesta para promocionar solo una de las dos actividades organizadas; en concreto, la mesa redonda titulada «El traductor imprescindible», ya que, aunque se trataba de un tema extremadamente interesante, pensamos que sería la menos atractiva para el público general. En esta ocasión, sin embargo, optamos por promocionar tanto la mesa redonda «El libro electrónico y la traducción», en la que participaron los contertulios María Teresa Gallego Urrutia, Juan González de la Cámara y Eva Mariscal (con Virginia Paradés Gurrea como moderadora), como el coloquio «Traducción de obras de divulgación científica» en el que participaron David Galadí Enríquez y Dulcinea Otero-Piñeiro.

La promoción consistió en que todos aquellos que respondían al cuestionario recibían un resguardo que podían canjear por un libro de regalo si asistían al acto que figuraba en el mismo. Los resguardos y las encuestas estaban numerados de forma que nos permitiera identificar a qué encuesta correspondía cada resguardo y, al mismo tiempo, llevar un control de la cantidad de encuestas realizadas. Junto con el resguardo entregamos a cada encuestado una octavilla con los datos sobre las distintas actividades organizadas por el grupo Tibónidas. Al igual que el año pasado, el resguardo de la encuesta no era nominal, se podía ceder a cualquier persona interesada en asistir a los actos.

Contamos, nuevamente, con la colaboración de las editoriales con las que solemos trabajar que, como el año anterior, nos enviaron algunos ejemplares de su fondo de libros traducidos a cambio de incluir su logotipo, como entidad colaboradora, en nuestro cartel de la feria. El cartel de este año, que rendía homenaje tanto al escritor William Shakespeare como al compositor Felix Mendelssohn-Bartholdy y que reflejaba, así, la temática de esta edición de la feria, dedicada a la literatura y la música, cobraba, por tanto, un carácter más «oficial».

En total efectuamos 100 encuestas, 50 para promocionar la mesa redonda y otras tantas para animar al público a asistir al coloquio. De los 45 asistentes a la mesa redonda, 8 entregaron el resguardo. De las 37 personas que se acercaron a la charla sobre la traducción de obras científicas, 3 venían con él. Hubo otras 3 que habían realizado la encuesta pero olvidaron su resguardo. Dada la cantidad de libros recibidos, pudimos regalar un ejemplar tanto a las personas que presentaron el resguardo como al público más interesado que se quedó a charlar con nosotros tras terminar los actos. Si bien el año pasado fueron 20 personas las que se presentaron con el resguardo, frente a las 14 personas encuestadas de este año (11 con resguardo y 3 sin él), consideramos que sigue siendo un éxito, ya que en esta ocasión los actos se celebraron entre semana en lugar de en fin de semana.

5.3 PORMENORES DEL OBJETIVO 3: RECABACIÓN DE DATOS SOBRE LA VALORACIÓN DE LA FIGURA DEL TRADUCTOR LITERARIO

De las 100 personas encuestadas, 58 eran de sexo masculino y 41 de sexo femenino (se perdió el dato de uno de los encuestados). Encuestamos a 41 personas del grupo de edad 1 (menores de 30 años), 43 del grupo de edad 2 (entre 30 y 50 años) y 16 del grupo de edad 3 (mayores de 50 años).

De las 100 personas encuestadas:
54 dijeron que el último libro que habían leído era de un autor que no escribe en castellano (es decir, que era un libro traducido).
71 dijeron que su libro favorito es de un autor que no escribe en castellano (es decir, se trata de un libro traducido).
93 suelen leer libros traducidos.
54 han mirado alguna vez el nombre del traductor.
29 indicaron el nombre de algún traductor.
El 100 por cien opinó que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.
45 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra. Como el año pasado, uno de los encuestados indicó que podría dejar de comprar un libro atendiendo al nombre del traductor.
Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 63 opinaron que mucha, 36 que bastante, 1 que poca y ninguno de los encuestados opinó que no tuviera ninguna.

De los 58 hombres encuestados:
53 suelen leer libros traducidos.
36 han mirado alguna vez el nombre del traductor.
20 indicaron el nombre de algún traductor.
58 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.
29 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.
Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 35 opinaron que mucha, 22 que bastante, 1 que poca y ninguno de los encuestados de sexo masculino opinó que no tuviera ninguna.

De las 41 mujeres encuestadas:
39 suelen leer libros traducidos.
18 han mirado alguna vez el nombre del traductor.
9 indicaron el nombre de algún traductor.
41 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.
15 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.
Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 28 opinaron que mucha y las 13 restantes que bastante; ninguna de las encuestadas opinó que tuviera poca o ninguna importancia.

De las 41 personas del grupo de edad 1 (menores de 30 años):
39 suelen leer libros traducidos.
21 han mirado alguna vez el nombre del traductor.
12 indicaron el nombre de algún traductor.
41 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.
15 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.
Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 24 opinaron que mucha, 16 que bastante y 1 que poca; ninguna de las personas encuestadas opinó que no tuviera importancia.

De las 43 personas del grupo de edad 2 (de entre 30 y 50 años):
39 suelen leer libros traducidos.
24 han mirado alguna vez el nombre del traductor.
14 indicaron el nombre de algún traductor.
43 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.
24 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.
Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 29 opinaron que mucha y las 14 restantes que bastante; ninguna de las personas encuestadas opinó que tuviera poca o ninguna importancia.

De las 16 personas del grupo de edad 3 (más de 50 años):
15 suelen leer libros traducidos.
9 han mirado alguna vez el nombre del traductor.
3 indicaron el nombre de algún traductor.
16 opinaron que las editoriales deberían cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, el diseño o la impresión.
6 comprarían un libro teniendo en cuenta el traductor de la obra.
Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro: 10 opinaron que mucha y las 6 restantes que bastante; ninguna de las personas encuestadas opinó que tuviera poca o ninguna importancia.

5.4 PORMENORES DEL OBJETIVO 4: COMPARACIÓN DE DATOS CON LOS DE LA ENCUESTA DE 2009

Las cifras que más han cambiado son las de las dos primeras preguntas. Este año de las 100 personas encuestadas 54 dijeron que el último libro que habían leído era de un autor que no escribe en castellano (es decir, que era un libro traducido) frente a las 91 del año pasado. Por otro lado, 71 dijeron que su libro favorito es de un autor que no escribe en castellano frente a las 50 de las 101 personas encuestadas en 2009.

El número de encuestados que suele leer libros traducidos es relativamente parecido: 93 este año frente a los 97 de la pasada edición.

Según los resultados de la encuesta de 2010, 54 personas habían mirado alguna vez quién traducía el libro que estaban leyendo y de estas 29 podían indicar el nombre de alguno. Las cifras eran ligeramente inferiores el año pasado, ya que solo 50 de los encuestados afirmaron haber consultado quién había traducido el libro que estaban leyendo, de los cuales 25 recordaba el nombre de algún traductor. Asimismo, mientras que el año pasado 50 personas apuntaron que comprarían un libro basándose en el nombre de la persona que firma la traducción, solo 45 contestaron afirmativamente en esta ocasión. Otra curiosidad es que tanto en la encuesta de 2009 como en la de 2010 uno de los encuestados indicó que podría dejar de comprar un libro según quién firmara la traducción.

Tanto este año como el anterior el cien por cien de los encuestados consideraban una buena traducción como un sello de calidad o como se reformuló este año, las editoriales debían de cuidar la traducción tanto como la calidad del papel, del diseño o de la impresión.

Respecto a la importancia de la traducción para el éxito de un libro en esta ocasión: 63 opinaron que mucha, 36 que bastante, 1 que poca y ninguno de los encuestados opinó que no tuviera ninguna. Si lo comparamos con los resultados del año anterior, cuya escala de valoración era de 10 niveles (donde el 1 era el valor mínimo y el 10 el valor máximo): 93 valoraron la importancia de la traducción para el éxito de un libro entre 8 y 10 (equivalente a mucha), 8 valoraron la importancia de la traducción entre 5 y 7 (equivalente a bastante) y no hubo ninguno que valorara la importancia entre 1 y 4 (poca o ninguna).

6. MODIFICACIONES QUE HABRÍA QUE INTRODUCIR EN ESTA INICIATIVA

Ya que no contamos con acreditaciones oficiales de la feria para todos los integrantes del grupo, la tarjeta identificativa, además de llevar el logotipo de Tibónidas, debería incluir el logotipo a color de la Feria del Libro de Granada, para resaltar el carácter oficial.

Convendría reformular la pregunta número 7 nuevamente, centrándonos tal vez en si las editoriales deberían invertir más en la traducción.

También barajamos incluir un par de preguntas más sobre qué entienden los encuestados que es la traducción y lo que implica. Una de ellas podría ser si creen que basta con conocer bien dos idiomas y haber vivido una temporada en un país extranjero para traducir un libro. Otra podría ir en la línea de si creen que es una profesión especializada, como la de médico o la de ingeniero.

Podría resultar más certero centrar los esfuerzos de promoción en una sola de las actividades, en lugar de en varias, como este año. Aun así, todo depende de los días asignados a los actos y del interés que tengan las distintas actividades propuestas para el público general.

7. VALORACIÓN GLOBAL DE LA REALIZACIÓN DE LA ENCUESTA

La realización de la encuesta cubrió con creces nuestro principal objetivo: dar visibilidad a la figura del traductor literario, así como los cuatro objetivos restantes planteados inicialmente. La impresión general no dista mucho de lo concluido en la pasada edición: si bien los lectores no son, en muchos casos, conscientes de que leen traducciones, en cuanto se los invita a reflexionar sobre el tema, coinciden en que la traducción tiene gran relevancia. Les parece obvio que se trata de algo importante. Incluso una de las encuestadas apuntó que «La esencia de un libro está en la traducción». Por otro lado, la mayoría da por hecho que la traducción será buena.

ENCUESTA DE TRADUCCIÓN ENTRE EL PÚBLICO QUE VISITÓ LA XXVIII FERIA DEL LIBRO DE GRANADA

(17-26 DE ABRIL DE 2009)

Durante la edición XXVIII de la Feria del Libro de Granada, celebrada del 17 al 26 de abril de 2009, el grupo Tibónidas de traductores de Granada organizó una serie de actos e iniciativas con la finalidad de dar visibilidad a la figura del traductor literario, ese otro autor que tras leer a conciencia una obra original la traduce al resto de idiomas del mundo para hacerla accesible a todas las personas desconocedoras del idioma en el que la concibió su creador primero.

Entre las diversas actividades llevadas a cabo por el grupo Tibónidas durante la Feria del Libro mencionada (para más información consúltese https://tibonidas.wordpress.com/2009/04/05/aqui-dentro-hay-un-traductor/), se contó la realización de una encuesta (adjunta a este documento) a pie de calle con tres objetivos claros:

1) Invitar a los encuestados a reflexionar unos minutos sobre la importancia de la figura del traductor literario.

2) Motivar al público encuestado para que asistiera a la mesa redonda titulada «El traductor imprescindible» y organizada asimismo por el grupo Tibónidas.

3) Reunir información relevante sobre qué valor atribuye el público lector general al traductor literario y sobre cuánto repara en la intermediación de este otro autor cuando lee un libro escrito originalmente en un idioma distinto del suyo.

Hoja de la encuesta realizada en 2009. Haga clic para ampliar.

PORMENORES DEL OBJETIVO 1

Durante la realización de la encuesta apreciamos que al público general le asusta hablar sobre la figura del traductor literario. A pesar de no poder cuantificarlo, puesto que no disponemos de datos, hubo bastante gente reacia a responder el cuestionario por desconocer el mundo de la traducción por completo. En casi todos los casos hubo que recurrir a una explicación rápida para que la gente reparara en que sí podía opinar sobre el tema (y mucho, puesto que son lectores). Tras responder las ocho preguntas de la encuesta, muchos de los participantes se animaron a mantener una conversación distendida e interesante sobre la profesión de traducir libros y la repercusión de la misma en la calidad de lo que leemos. Este objetivo se cubrió sin duda alguna.

PORMENORES DEL OBJETIVO 2

De las dos actividades que organizamos con asistencia de público, sospechamos desde un principio que la segunda, es decir, la mesa redonda titulada «El traductor imprescindible» y en la que participaron Mariano Antolín Rato, Antonio García Maldonado, Carmen Montes Cano, Juan Pascual Martínez y Adoración Elvira Rodríguez, sería la menos atractiva para el público general, a pesar de nuestro convencimiento de que resultaría un encuentro muy interesante para todos. De modo que decidimos utilizar la encuesta como anzuelo para captar público.

Se nos ocurrió pedir una colaboración fácil a las editoriales con las que solemos trabajar: el envío de algunos ejemplares de su fondo de libros traducidos (por supuesto). Si conseguíamos reunir diez libros, podríamos sortearlos entre los asistentes. La participación de las editoriales tendría ventajas para ambas partes. Por un lado, a cambio de los libros enviados (fueran muchos o pocos), incluiríamos el logotipo de la editorial, como entidad colaboradora, en nuestro cartel de la feria. Por otra parte, nuestros actos cobrarían un carácter más «oficial» y ganarían peso con la aparición de logotipos de editoriales en el cartel. Curiosamente, la respuesta de las editoriales excedió con mucho nuestras expectativas y conseguimos reunir alrededor de 150 libros. Eso nos permitió ampliar el número de agraciados con libro y regalar un libro a cada uno de los asistentes, sin necesidad de realizar sorteo alguno, lo cual resultaría, además, mucho más elegante.

Tras considerar varias posibilidades, decidimos que la parte superior y la parte inferior de cada folio de la encuesta portaran un espacio con «Nº _____» para asignar a cada encuestado un número correlativo que nos permitiera identificarlo y, a la vez, contar la cantidad de encuestas realizadas. La parte superior de la encuesta sería para nosotros, mientras que la parte inferior se le entregaría al encuestado junto con una octavilla explicándole que si asistía a la mesa redonda que figuraba en la octavilla, recibiría un libro de regalo (el resguardo de la encuesta no era nominal, se podía ceder a cualquier persona interesada en asistir a la mesa redonda). En total efectuamos 101 encuestas, y a la mesa redonda asistieron 21 personas con el resguardo de la encuesta. Conviene resaltar que la mayoría de la gente que acudió con el resguardo de la encuesta vino con uno o más acompañantes. Claramente, este objetivo también se cubrió con creces.

Para el grupo resultó muy satisfactorio regalar los libros. El público se mostró muy escéptico ante la posibilidad de llevarse sin más cualquiera de los libros allí expuestos. Hubo que insistir en que podían elegir el que quisieran aunque, eso sí, con cierta rapidez para no alargar demasiado la entrega de libros a los últimos en salir del acto. Como sólo 21 de los asistentes acudieron con resguardo y sobraban libros, decidimos regalar libros también a quienes no traían resguardo. Como es natural, todos se marcharon encantados.

PORMENORES DEL OBJETIVO 3

De las 101 personas encuestadas:

91 dijeron que el último libro que habían leído era de un autor que no escribe en castellano (es decir, era un libro traducido).

50 dijeron que su libro favorito es de un autor que no escribe en castellano (es decir, es un libro traducido).

97 suelen leer libros traducidos.

50 han mirado alguna vez quién ha traducido el libro que leen.

25 pueden nombrar a un traductor.

0 valoraron la importancia de la traducción para el éxito de un libro entre 1 y 4 dentro de una escala de valoración con 10 niveles (donde el 1 es el valor mínimo y el 10 es el valor máximo).

8 valoraron la importancia de la traducción para el éxito de un libro entre 5 y 7 dentro de una escala de valoración con 10 niveles (donde el 1 es el valor mínimo y el 10 es el valor máximo).

93 valoraron la importancia de la traducción para el éxito de un libro entre 8 y 10 dentro de una escala de valoración con 10 niveles (donde el 1 es el valor mínimo y el 10 es el valor máximo).

101 opinaron que una buena traducción puede ser un sello de calidad (es decir, que los libros bien traducidos garantizan la calidad del producto que compran: el libro).

50 comprarían un libro basándose en el nombre de la persona que firma la traducción.

CONCLUSIONES Y DETALLES DE INTERÉS RELACIONADOS CON EL OBJETIVO 3:

Si bien los resultados no pueden, en rigor, hacerse extensivos a una gran población, sí cabe observar ciertas tendencias interesantes.

Como era de esperar, una clara mayoría lee habitualmente libros traducidos, y la mitad tiene como favorito a un autor extranjero (traducido). No hallamos en ello nada sorprendente.

En cambio, sí resulta llamativo que sólo el cincuenta por ciento de los encuestados haya reparado alguna vez en el nombre del traductor, y que únicamente la mitad de ese cincuenta por ciento sea capaz de nombrar alguno. Conviene aquí señalar que los traductores mencionados son: a) autores en cuya obra la traducción representa una actividad menor (Clara Janés, Julio Cortázar, J. L. Borges…); b) los traductores de éxitos de ventas cuyos nombres figuraron en la prensa local y en nuestra publicidad los días previos a nuestra participación en la feria; c) amigos y/o parientes de los encuestados.

La pregunta sobre la importancia de la traducción para el éxito de un libro resultó poco o nada fructífera, en parte, porque elegimos una fórmula de valoración numérica demasiado detallada (del 1 al 10), que en cierto modo incitaba al encuestado a inclinarse por el extremo positivo (el diez), pero también porque casi nadie advertía que se preguntaba por la importancia para «el éxito» del libro. Es decir, la cuestión no era si la traducción es importante en términos absolutos, sino si su calidad tiene, según los lectores, alguna repercusión en el éxito del libro. Como quiera que sea, una clara mayoría atribuyó a la traducción una importancia máxima en términos generales.

En consonancia con ello, la totalidad de los encuestados aseguró que la calidad de la traducción es un criterio más para valorar el libro como bien de consumo.

Finalmente, la mitad de los encuestados compraría un libro basándose en el nombre de la persona que firma la traducción. Conviene aquí matizar que casi todos ellos impusieron ciertas condiciones: si conocieran otros trabajos del traductor, si les gusta el autor traducido…

De esas cincuenta personas, una dudó y no supo qué contestar y, muy interesante, otra aseguró que no compraría pero sí «dejaría de comprar»; es decir, había tenido una experiencia nefasta como lector de algún traductor en particular.

OTROS DETALLES

Como es natural en los tiempos que vivimos, la gente es muy reacia a dar datos personales, de modo que nos cuidamos mucho de pedir esa información en la encuesta. Como se ve, la única información personal que pedíamos era que situaran su edad dentro de uno de los tres tramos que ofrecía la encuesta (menos de 30 años, entre 30 y 50 años, y 50 o más años).

MODIFICACIONES QUE HABRÍA QUE INTRODUCIR EN ESTA INICIATIVA

Como hemos mencionado más arriba, habría que modificar el enunciado de la pregunta número seis (la relativa a la valoración de la importancia de la traducción), sustituyendo la valoración numérica por una evaluación más general mediante cuantificadores: ninguna, poca, bastante, mucha.

Asimismo, convendría precisar la pregunta número siete (sobre la traducción como sello de calidad) y reformularla de manera más explícita, haciendo hincapié en el libro como producto comercial cuya calidad depende del cuidado de todas las partes que lo integran.

Tras la experiencia de abordar a la gente por la calle, hemos notado que convendría ir identificados de algún modo, bien con una camiseta, bien con tarjetas identificativas o bien con alguna suerte de uniforme que permita al público reconocernos como miembros de un mismo grupo.

VALORACIÓN GLOBAL DE LA REALIZACIÓN DE LA ENCUESTA

La impresión general de los encuestadores fue que, si bien los lectores no son, en general, conscientes de que leen traducciones, le atribuyen la máxima relevancia tan pronto como se les advierte que ésta existe. Consideran obvio que es importante, pero dan por hecho que será buena. La realización de la encuesta sirvió, como mínimo, para que los encuestados se detuvieran unos minutos a pensar y reparar en la figura del traductor que reescribe los libros que leen; y, en el mejor de los casos, para eso y para llenar una sala donde se habló sobre la traducción de libros (a la encuesta le debemos los 21 asistentes que acudieron con el resguardo, que equivalen a cerca del 50% del total de los asistentes, aunque, como se ha dicho, muchos de ellos vinieron acompañados).

La impresión general es que la iniciativa de hacer esta encuesta ha funcionado muy bien: nos ha aportado datos reveladores sobre el desconocimiento de nuestro trabajo entre el público general, y cubrió con creces el gran objetivo de dar visibilidad a la figura del traductor literario, así como divulgar la relevancia del trabajo de los traductores de libros para el buen funcionamiento de la transmisión de la cultura o, dicho de otro modo, el buen funcionamiento de la industria editorial.

Una respuesta a Encuestas

  1. Carme Camps dice:

    Me parecen muy interesantes los resultados de la encuesta. Ojalá se pudieran hacer públicos y que llegaran a los editores.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: